La manipulación de productos alimenticios frescos como carnes, frutas, verduras, mariscos, etc. debe ser bajo condiciones específicas de temperatura. Un cuarto frío es un lugar especialmente diseñado para ello, y se utiliza cuando se requiere de una capacidad de almacenamiento alta y de un gran espacio. En estas instalaciones la entrada y salida del calor es controlada por diversos dispositivos.  

En realidad, el cuarto frío, o también llamado cámara frigorífica, está programado para generar una temperatura determinada de manera artificial, y así conservar el mayor tiempo posible los productos alimenticios, retrasando su descomposición.

Los cuartos fríos en un principio se instalaban en pozos con muros de contención, de diversas dimensiones. Contaban con aberturas para introducir hielo y mantener una temperatura baja constantemente. El propósito de estos campos de nieve era preservar los alimentos o productos perecederos en refrigeración, para un óptimo almacenamiento. Más tarde, en el siglo XIX, los cuartos fríos fueron una parte muy importante en la industria marítima, debido a que podían transportar productos en largas distancias, sin que apenas se deterioraran. La comercialización de productos alimenticios en lugares cálidos, donde el tiempo es un factor importante, impulsó el desarrollo de los cuartos fríos  y la industria de la refrigeración controlada.